técnicas de relajación para reducir el estrés

Estrés, esa palabra que todos oímos y usamos con tanta frecuencia y que sirve para designar esa sensación de desasosiego que parece acompañarnos inevitablemente a lo largo de nuestra vida adulta. Por eso, encontrar maneras de reducir el estrés se ha convertido en el gran reto de la vida moderna.

Como ya he comentado en otras ocasiones, el estrés es una respuesta natural de nuestro organismo ante situaciones de amenaza. Cuando nos sentimos en peligro nuestro cuerpo reacciona tensando los músculos, acelerando el corazón y la respiración y preparándonos para escapar o defendernos.

 
 

Y aunque esa “respuesta al estrés” nos ha permitido sobrevivir como especie, mantener esos niveles de sobrexcitación de forma duradera, produce graves daños en la salud del cuerpo y la mente.

Queramos o no, constantemente nos vemos rodeados por situaciones estresantes. Desde pequeñas molestias cotidianas como problemas del tráfico y prisas para conseguir hacer muchas cosas en poco tiempo, hasta preocupaciones serias de tipo laboral, financiero o enfermedades de seres queridos. Todas estas situaciones desencadenan la “respuesta al estrés” alterando el funcionamiento normal de nuestros órganos vitales y a la larga dañándolos.

Por eso es tan importante encontrar técnicas de relajación que se adapten a nosotros y nos ayuden a reducir el estrés y a recuperar la calma. Con sólo practicarlas por unos pocos minutos al día, podrás conseguir grandes beneficios, llenarte de paz interior y afrontar los problemas diarios de una forma más tranquila, ayudando a tu cuerpo y a tu mente a mantenerse sanos.



No podemos evitar todas las fuentes de estrés en nuestras vidas, ni querríamos hacerlo, pero podemos desarrollar maneras más saludables de responder a ellas.

Técnicas de relajación para reducir el estrés

Mira estas sencillas técnicas de relajación y pruébalas todas, por lo menos una vez, así podrás elegir la que más te guste o crear tu propia combinación de 2 o más. Sólo te llevarán unos minutos y puedes ponerlas en práctica casi en cualquier momento y lugar. Verás que son una manera eficiente no sólo de reducir el estrés, sino también la tristeza, la depresión y de ayudarte a estar más san@, tranquil@ y enfocad@.

1. Respiración profunda o de enfoque

Cuántas veces no habrás escuchado eso de “respira… respira….” cuando te enfrentabas a una situación difícil. Seguro que incluso tú lo has recomendado a alguien en más de una ocasión. Y es que la técnica de respirar profundamente funciona para tranquilizar los nervios y por tanto para calmar y reducir el estrés.

Pero esta técnica no trata sólo de respirar profundamente, debes hacerlo poniendo mucha atención en tu respiración. Toma aire con respiraciones largas, lentas y profundas, llevando el aire hasta el abdomen y luego soltándolo por la boca muy despacio.

Concentra toda tu atención y siente como el aire entra en tu cuerpo y cómo sale. Verás como al enfocarte en eso tu mente se calmará y tu cerebro desactivará los pensamientos y sensaciones que te causan estrés. El cerebro sólo puede fijarse completamente en una cosa a la vez.

Puedes usar esta técnica en cualquier momento y en cualquier lugar. Cuando te enfrentes a una situación que amenaza con robarte la calma, retírate por unos minutos a un lugar tranquilo y donde puedas estar sol@ y has unas cuantas respiraciones profundas. Verás que tus latidos cardiacos disminuyen y que te sentirás más en calma para afrontar el problema o dificultad.

2. Relajación progresiva del cuerpo

Esta es otra técnica para reducir el estrés que puedes practicar en cualquier momento o lugar. Sólo tienes que disponer de unos minutos. Con sólo dedicar entre 10 y 15 minutos al día para ponerla en práctica, te estarás haciendo un gran regalo.

Empieza con unas cuantas respiraciones profundas para luego concentrarte poco a poco en las diferentes partes de tu cuerpo, liberando mentalmente cualquier tensión física que sientas. Puedes empezar poniendo atención en tus pies, notando cómo los sientes y relajando cada músculo para luego ir subiendo y recorriendo todo tu cuerpo hasta llegar a la cabeza.

Poner atención en cada parte de nuestro cuerpo es algo que no hacemos con frecuencia y ayuda a liberar la tensión que el estrés acumula en los músculos y que en muchos casos produce dolor.



3. Imágenes guiadas

Esta técnica para reducir el estrés no sólo puede resultarte tranquilizadora sino muy grata. Como su nombre lo dice, consiste en enfocar toda tu atención en imágenes gratificantes y positivas.

Para esto puedes seleccionar imágenes o videos o buscar aplicaciones o grabaciones en línea, de escenas que transmitan calma. También puedes hacer tu propia selección de imágenes personales y crear una especie de película que te transporte a momentos hermosos, llenos de paz y felicidad.

Otra forma aún más fácil de realizar esta técnica, y que tiene efectos muy positivos, es combinándola con la respiración profunda. Después de respirar unas cuantas veces, en lugar de concentrarte en tu cuerpo, como en la técnica anterior, puedes evocar imágenes o situaciones reales de tu vida pasada, que te produzcan tranquilidad y te hagan sentir bien.

También puedes usar las imágenes mentales para reforzar una visión positiva sobre ti y tus capacidades para afrontar situaciones estresantes.

4. Relajación mediante la música

¿Has oído eso de que “la música amansa a las fieras”? Pues se trata de sabiduría popular completamente llena de razón, porque la música correcta calma los nervios.

Por supuesto no todos los tipos de música sirven para relajarse, tiene que ser una música tranquila, muchas veces combinada con sonidos de la naturaleza como el agua, el viento o el canto de los pájaros.



En internet podrás encontrar buenas selecciones de música especiales para relajarte y ayudarte a desconectar tu cerebro de todo lo que te preocupa. Incluso música para ayudarte a dormir. Si te concentras en los sonidos por unos minutos, estarás ayudando a tu cerebro a entrar en un estado de calma, sin preocupaciones y al terminar, todo tu cuerpo se sentirá mejor.

5. Meditación

Los beneficios de la meditación son muchos. Es, por excelencia, la mejor técnica para reducir el estrés y conservar la salud. Si incluyes en tu rutina diaria unos minutos para meditar, verás como poco a poco tendrás una mente más calmada y con la capacidad de ver las cosas con mayor claridad.

Gracias a la meditación, podrás disminuir la sobre producción de adrenalina y cortisol, las hormonas del estrés, que causan agotamiento, irritabilidad, falta de sueño, presión arterial alta e incluso infartos.

No pienses que meditar es cosa de budistas o algo por el estilo. La meditación es para todos y sus beneficios van más allá de lo que te podrías imaginar.

Empieza poco a poco, siéntate cómodamente en un lugar tranquilo y en silencio, donde nadie pueda molestarte por unos minutos. Respira profundamente e intenta poner tu mente en blanco. Al principio seguro no será fácil, especialmente si no lo has intentado antes, pero con la práctica lo conseguirás y verás como la sensación de calma (física y mental) es tan agradable que no querrás abandonar la práctica de la meditación.

Existen varios tipos de meditación, poner la mente en blanco, repetir mantras, fijar la atención en un punto, etc., pero todos son igual de buenos. Prueba varios y encuentra el que más se acomode a ti.