vivir mejor o vivir más, si pudieras elegir que preferirías

Hace poco leí un artículo titulado “¿Cuánto pagarías por vivir un año más?” que me llamó mucho la atención.  Aunque básicamente hablaba de cómo los servicios públicos de salud conseguían determinar la rentabilidad de un tratamiento médico, es decir, si valía la pena invertir en un tratamiento en función de los efectos sobre el paciente, todo eso  me puso a pensar sobre la diferencia entre tener más esperanza de vida y tener mejor calidad de vida.

Según el artículo, los gobiernos u organismos de salud, deben decidir cómo invertir el dinero y para ello deben responder a dos preguntas: ¿Es mejor alargar el tiempo de vida de una persona a pesar de que ese tiempo no sea de calidad? ¿O quizá el dinero se debe invertir en tratamientos médicos que den a las personas mejor calidad de vida aunque eso no signifique necesariamente que vivan más tiempo?



La primera respuesta que se me vino a la cabeza es que lógicamente cualquiera preferiría vivir más, si pudiera escoger. No hay más que ver las noticias para comprobar ilusionados que la esperanza de vida no deja de aumentar. Ya no es tan raro ver a personas celebrando su cumpleaños número cien. La ciencia parece imparable en sus descubrimientos y afirma casi sin duda que en breve podremos vivir por lo menos 120 años. Eso parece confirmar mi pensamiento inicial: Por supuesto que elegimos vivir más!

Pero pasado ese primer momento, y tras una reflexión más pausada, me doy cuenta de que el segundo factor a tener en cuenta es todavía más importante. ¿Cómo queremos que sean esos años? ¿En qué condiciones de salud física y mental nos gustaría llegar? ¿De verdad quisiéramos vivir tanto si los últimos años o décadas, estuviéramos enfermos o impedidos física o mentalmente?

 
 

Personalmente creo que es un tema que merece más tiempo. Nadie quiere morirse, vivimos como si esta vida fuera a durar para siempre y rehuimos la idea de un mundo sin nosotros. Eso es lógico y natural, esta vida es lo único que conocemos y nos gusta. Pero el problema surge cuando la vida cambia y la enfermedad o la vejez nos ponen ante situaciones difíciles. Entonces es el momento de la verdadera elección, ¿qué preferiríamos llegado el momento, vivir más o vivir mejor?

Y es ahí cuando gana mayor fuerza el concepto de Calidad de Vida. Porque vivir con una buena calidad de vida es la aspiración de todos, sin importar la edad. Todos queremos vivir el mayor tiempo posible, pero nos gustaría estar sanos física y mentalmente, ser independientes en la medida de lo posible, estar rodeados de las personas que amamos y sentirnos felices.

Vivir mejor es, en definitiva, vivir más

Volviendo al artículo al que me referí al principio, parece que usando métodos, no muy sencillos de entender, los organismos de salud pública deciden el desarrollo de terapias y tratamientos médicos según escalas.

Como es lógico, más inversión tendrán aquellos que alargan la vida de los pacientes pero dándole también aceptables condiciones de salud durante ese tiempo. Al parecer lo difícil está a la hora de escoger entre algo que alarga mucho el tiempo de vida aunque no ofrezca una vida de calidad, o algo que no alarga la esperanza de vida pero hace que durante el poco tiempo que le queda a la persona, pueda vivir en buenas condiciones.



Imagino que tomar esas decisiones no es nada fácil porque la vida real no es como las matemáticas, donde 2+2 siempre da 4. Además es un tema en el que siempre habrá ideas enfrentadas, cada quién tiene su propia opinión y depende especialmente si se trata de decidir entre alargar nuestra propia vida o la de alguien que amamos.

En lo que a mí respecta, creo que llegado el caso, preferiría vivir menos tiempo pero vivirlo bien. A la larga creo que vivir mejor es la forma de vivir más, porque es vivir de verdad. ¿Para qué sirve prolongar la vida cuando ese tiempo no se puede aprovechar y muchas veces sólo sirve para prolongar el sufrimiento? Por supuesto que esa es una opinión muy personal y respeto a quienes prefieran añadir años a su vida sin ninguna condición.

En todo caso, creo que reflexionar sobre esto debe servirnos para valorar la vida que tenemos y disfrutar de cada instante, porque es lo único cierto y seguro. Si hacemos lo que amamos, si corremos tras nuestros sueños, si nos llenamos de amor por los demás y por nosotros mismos, entonces probablemente vivamos más años que muchas otras personas que no se atreven a Vivir. No se trata de años cronológicos, eso no es lo que importa, se trata de VIDA (con mayúscula).

Y mientras tanto, confiemos en que la ciencia médica sea capaz de encontrar esa perfección que tanto soñamos y no sólo alargue nuestra esperanza de vida sino que también nos ayude a que sea una vida de calidad. Quizá llegue el día en que no tengamos que elegir entre vivir más años o vivir mejor.