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Desde su aparición en el mercado, la pastilla azul Viagra provocó toda una revolución al prometer terminar con los problemas de impotencia masculina. Rápidamente se ganó el apelativo de “la píldora milagrosa” y muchos hombres con problemas de erección vieron en su uso la solución definitiva.

Por supuesto, al principio no estuvo libre de polémicas y como suele pasar con lo que es nuevo y radical, no faltaron los detractores que se oponían al uso de viagra, argumentando la gravedad de sus posibles efectos secundarios.



Los años han pasado y los temores han disminuido. En la actualidad se han creado otros productos similares al Viagra y muchos hombres (y sus parejas) los consideran una opción totalmente válida. Incluso hay quienes afirman que la pastilla azul ha salvado su matrimonio.

Pero vayamos por partes: ¿qué es y cómo funciona el Viagra? Y, lo más importante, ¿realmente es la solución para que nada, ni siquiera la edad, termine con la vida sexual masculina?

¿Qué es el Viagra o la pastilla azul masculina?

Lo primero que hay que dejar claro es que la famosa pastilla azul y todos los productos similares, son una medicina. Parece obvio decirlo pero no lo es. Lamentablemente en la actualidad hay hombres jóvenes y sin problemas que están usando Viagra de forma irracional. Buscan evitarse las posibles dificultades de erección producidas por una noche incontrolada de alcohol y drogas, o pensando que tomando Viagra se convertirán en unos “súper machos” a los que ninguna mujer se podrá resistir. Triste… pero cierto.

 
 

El Viagra (citrato de sildenafil) es una medicina para tratar los problemas de disfunción eréctil, es decir, para ayudar a los hombres que no pueden conseguir o mantener una erección el tiempo suficiente como para tener relaciones sexuales.

No sólo la edad causa esta disfunción, sino también problemas de salud como colesterol alto, diabetes, obesidad, problemas cardiacos, presión arterial elevada, lesiones medulares, estrésdepresión e incluso el uso de ciertos medicamentos.

En contra de la percepción popular, el Viagra no es un afrodisíaco y por tanto ni estimula la lívido, ni convierte a los hombres en amantes insaciables que van buscando placer de cama en cama. Simple y sencillamente ayuda a mejorar su capacidad de erección en el momento de tener relaciones sexuales.

Por cierto, Viagra es el nombre comercial del producto fabricado por los laboratorios Pfizer. En el mercado existen más pastillas similares como Cialis, Sildenafil o Levitra. Todas están pensadas para tratar la disfunción eréctil de manera puntual (en el momento en que se toman y no para curarla definitivamente). Cada una tiene sus propias características de funcionamiento y sus contraindicaciones específicas.

¿Cómo funciona el Viagra?

Tanto el Viagra como las otras pastillas parecidas que se usan para tratar los problemas de erección, funcionan más o menos de la misma forma, sobre los vasos sanguíneos del pene.

El pene es un órgano que no tiene músculos, pero está lleno de vasos sanguíneos que transportan sangre hacia y desde él. Cuando el hombre se excita, los vasos sanguíneos que llevan sangre hacia el pene se abren para permitir que entre más sangre, mientras que los vasos sanguíneos de salida se contraen. De esa manera la sangre se acumula produciendo presión y por tanto generando una erección.



Cuando este proceso no se realiza correctamente y no llega suficiente sangre al pene, la erección puede no conseguirse o no durar lo suficiente. Es ahí donde actúa el Viagra, relajando los vasos sanguíneos, permitiendo un mayor flujo de sangre hacia el pene e inhibiendo la acción de ciertas enzimas que hacen que la erección desaparezca.

Pero para que el medicamento funcione hace falta un componente indispensable: la estimulación sexual. Muchos hombres (y mujeres) creen que con sólo tomar la pastilla y esperar el tiempo suficiente, ocurrirá la erección, pero no es así. La excitación juega un papel fundamental y de no producirse, la píldora azul no tendrá ningún efecto.

A tener en cuenta antes de decidirse a usar Viagra

Aunque con el paso del tiempo los temores a la píldora masculina milagrosa se han reducido, es importante ser conscientes de que tanto el Viagra como el Cialis y los otros medicamentos similares, pueden tener importantes efectos secundarios y contraindicaciones en función del estado de salud de cada hombre.

La misma página web del laboratorio Pfizer hace una advertencia señalando que existe una importante información sobre seguridad que hay que tener en cuenta antes de usar su producto.

Por ejemplo, ninguno de los medicamentos para tratar la disfunción eréctil son compatibles con medicinas que contengan nitratos, ni pueden tomarse por personas alérgicas al sildenafil.

Aunque en la actualidad es posible comprar Viagra sin receta y en el mercado hay un gran número de productos alternativos que prometen la virilidad eterna y que se pueden adquirir por internet fácilmente, no es nada recomendable hacerlo así.

Lamentablemente existen muchas “pastillas del amor” que se pueden comprar online a precios económicos y que prometen virilidad sin límites, cuyo origen y componentes son prácticamente desconocidos. Estas pastillas pueden causar graves daños, incluidos problemas del corazón e incluso provocar un coma. La única forma de evitar riesgos es hacer uso de Viagra de forma responsable, esto es bajo supervisión médica.

Según el hombre se adentra poco a poco en la andropausia, su testosterona baja y pueden presentarse problemas de disfunción eréctil. Pero es frecuente que para ese momento, también existan otros problemas de salud, ya sea que estén siendo medicados o no. Por eso es tan importante que sea un médico especialista quién prescriba el Viagra o similar, ya que sólo él podrá identificar posibles incompatibilidades con otras medicinas y evaluar si el estado de salud previo no constituye riesgo.

Posibles efectos secundarios

El uso de Viagra puede causar efectos secundarios, algunos de ellos graves. No son frecuentes, pero es importante conocerlos. En caso de presentarse alguno de estos síntomas, hay que acudir al médico de forma inmediata.

– Priapismo, es decir, una erección que se prolonga por más de 4 horas.

– Pérdida repentina de la visión en uno o en los dos ojos.

– Pérdida repentina del oído, zumbidos o mareos.

– También pueden producirse otros efectos secundarios, menos graves, pero que deben reportarse al médico, como dolor de cabeza, rubor facial, malestar estomacal, visión anormal (ver con tonalidades azules o ver borroso), congestión y secreción nasal, dolor de espalda, dolor muscular, náuseas, mareos y erupción.

No obstante, hay que reconocer que es un fármaco bastante seguro cuando se toma bajo supervisión médica.

Si tienes pareja recuerda que el uso de Viagra es un asunto de dos

Uno de los principales errores en los que caen los hombres que quieren solucionar sus problemas de erección, es el de decidir solos si usan o no Viagra. Del mismo modo que pasa con otros temas masculinos, como la andropausia, los hombres se niegan a reconocer y a hablar abiertamente de sus problemas, incluso con sus parejas.



Lo más conveniente es que los hombres que tienen pareja estable, evalúen junto con ella, la conveniencia o no de recurrir al viagra. Si ambos están de acuerdo en querer retomar su vida sexual con más vigor, entonces la pastilla azul dará resultados excelentes, para ambos.

Esta comunicación es todavía más importante en los casos de parejas mayores que llevan mucho tiempo sin tener relaciones sexuales o teniéndolas muy esporádicamente. Si la mujer ha perdido la costumbre o el interés, no sería raro que le moleste verse sometida a una mayor presión sexual sin su consentimiento previo.

Hay que tener en cuenta que esta solución no es barata y eso hace que muchos hombres sientan que deben “sacar el mayor provecho a su inversión”. Pero esto puede convertirse en una gran presión física y emocional para sus parejas. Si ellas no han estado de acuerdo con el uso de Viagra desde el principio, lo que parecía una solución puede convertirse en un gran problema.

¿Virilidad eterna?

Posiblemente lo más importante para los hombres (y sus parejas), especialmente a partir de cierta edad, es aceptar que la virilidad eterna no existe, por lo menos no con el mismo ardor de la juventud. Los años no pasan en vano y los cambios que llegan con ellos son inevitables.

Sin embargo, para quienes consideren que tener una vida sexual activa es importante en sus vidas, definitivamente la pastilla azul es una excelente alternativa. Eso sí, siempre que se tome con las debidas precauciones (previo control y consejo médico), y olvidando la “supuesta presión” por aprovechar al máximo sus efectos.

Envejecer no significa privarnos de aquello que nos da placer. Tener una vida sexual activa hasta el final es posible siempre que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo. Por cierto, ni la virilidad ni el sexo placentero, dependen sólo de la erección.  Eso es algo que también es bueno recordar.  😉