superabuela rusa que recorre el mundo sola

Su nombre es Yelena Yerjova, pero todo el mundo ha empezado a llamarla La Superabuela, porque a pesar de haber cumplido ya los 89 años se dedica a cumplir su gran sueño: Viajar por el mundo. Y lo hace sola!

Al conocer su historia, la primera tentación es pensar que se trata de una persona que ha viajado desde siempre. Los que tenemos el gusanillo de los viajes metido en el cuerpo, no nos imaginamos una vida sin movernos. Y aunque los años pasen y la forma de viajar tenga que cambiar, el que es adicto al viaje seguirá viajando mientras pueda.



Pero Yelena no es la típica trotamundos que continúa con su afición a pesar de los años. Yelena empezó a viajar a los 83! Cuando muchas personas, a esa edad, dan por terminada su vida y sus sueños y se sientan en un rincón a esperar que llegue la muerte, la superabuela decidió que ella quería vivir intensamente.

La vida de esta singular mujer no fue fácil. Nació en 1927 en un pueblo ruso de Siberia, un lugar con un clima tan extremo que vivir allí ya es todo un reto. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en los campos de siembra de Oremburgo y se casó con un militar soviético que, tiempo después, empezó a emborracharse y a maltratarla físicamente a ella y a su única hija. Una vida llena de sacrificios y privaciones, en la que soñar con viajar o tener unos días de vacaciones, era una quimera.

Yelena se quedó viuda, su hija se casó y se fue de casa y ella se quedó viviendo sola  y cubriendo sus necesidades gracias a una pensión de jubilada que, como no es difícil de imaginar, no le daba para grandes lujos. Sin embargo un día se dio cuenta de que la vida se le escapaba y decidió que nunca era demasiado tarde para luchar por cumplir sus sueños.

 
 

Y su sueño era conocer el mundo. Prácticamente no había salido de su ciudad y menos de su país, pero su mundo se le había quedado pequeño y a sus 83 años decidió que era el momento de ir a por más. Con gran disciplina comenzó a ahorrar todo lo que podía de su pensión, privándose incluso de pequeños placeres como comprarse un chocolate y sólo gastaba en lo estrictamente necesario. Y lo consiguió.

Reunió el dinero suficiente, llenó una mochila (aunque suene increíble esta superabuela viaja con una mochila al hombro) y emprendió un camino que le cambió la vida, demostrando que la edad no importa y que siempre vale la pena luchar por alcanzar la felicidad.

En los seis años que Yelena Yerjova lleva viajando (su pensión le permite hacer uno o dos viajes al año) ha visitado varios países, entre ellos Alemania, Turquía, Polonia, República Checa y Vietnam. De hecho, su historia fue dada a conocer por una joven rusa que conoció a la superabuela en Vietnam y que quedó fascinada con ella. Bueno, todos los que se cruzan con ella en alguna parte del mundo, no pueden evitar quedar fascinados!

Y aunque la superabuela rusa necesita apoyarse en un bastón para caminar, eso no le impide sentirse llena de vida. Nada parece detenerla a la hora de ver y hacer lo que se propone. Monta en camello igual que en moto y come comidas típicas (y exóticas) en restaurantes, mercadillos o puestos callejeros, sin miedo ni cuidado. Quiere hacerlo todo, probarlo todo y aprenderlo todo. Ni siquiera los idiomas son un problema para ella, y no porque sea políglota sino porque está convencida de que siempre hay una manera de entenderse con otro ser humano. Y seguro que está en lo cierto, porque ella lo consigue.



Definitivamente si alguien se ha ganado el derecho de llevar el título de La Superabuela, esa es Yelena Yerjoba, una mujer que a sus 89 años sigue llena de planes e ilusiones y que demuestra con su ejemplo, que esas motivaciones son las que la mantienen VIVA (viva de verdad).

Porque, ¿quién puede decirnos que es demasiado tarde o que somos demasiado viejos para luchar por nuestros sueños? Nadie. Lamentablemente la sociedad está llena de prejuicios y condena a los mayores a una vida de sedentarismo y olvido, relegándolos como si no tuvieran nada que aportar ni nada que aprender.

Esa es la gran mentira. Porque el mejor momento para salir en busca de nuestros sueños (sean los que sean) es AHORA, mientras estamos vivos. No importa la edad, ni el estado físico (puede limitarnos pero no detenernos), ni mucho menos lo que los demás piensen. Sigamos el ejemplo de esta maravillosa Superabuela y no dejemos que nada nos detenga.