prevenir la diabetes tipo 2

Conocida también como diabetes mellitus o diabetes tipo 2, esta enfermedad crónica e incurable, se ha multiplicado tanto y tan rápido en las últimas décadas, que la Organización Mundial de la Salud la ha declarado ya “epidemia global”.

Parece no haber país que se salve de esta plaga, aunque es en los países más desarrollados donde el aumento de la enfermedad se ha disparado exponencialmente. Aunque existen factores genéticos determinantes, el envejecimiento de la población mundial (nuestra esperanza de vida ha llegado a niveles nunca antes vistos), las crecientes tasas de obesidad y el aumento de la vida sedentaria, parecen ser factores determinantes.



Afortunadamente, controlar la mayoría de esos factores que desencadenan la diabetes tipo 2 está en nuestras manos. Para ello es importante conocer en qué consiste realmente esta enfermedad, ser conscientes de las probabilidades que tenemos de padecerla (especialmente por antecedentes familiares) y establecer un plan de vida que la mantenga lo más lejos posible.

¿Qué es la diabetes mellitus tipo 2?

A diferencia de la diabetes tipo 1, que aparece con mayor frecuencia en niños y jóvenes y cuyas causas se desconocen, el riesgo de padecer diabetes mellitus o tipo 2 se incrementa con la edad. Pero eso no se debe al simple hecho de cumplir años, sino a los hábitos de vida poco saludables que solemos adoptar cuando nos hacemos mayores.

 
 

La diabetes tipo 2 se caracteriza por la presencia de niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre. El azúcar es fundamental para el buen funcionamiento del organismo ya que proporciona energía a las células, donde debería llegar gracias a la insulina. Cuando las células no responden de manera correcta a la insulina se crea lo que se conoce como “resistencia a la insulina”. Como resultado de esta resistencia, el azúcar no entra en las células como debería y se acumula en la sangre.

Este mal funcionamiento no se presenta de un día para otro, sino que es lento y progresivo. Muchas personas con diabetes tipo 2 no presentan síntomas, incluso durante años. A diferencia de quienes padecen diabetes tipo 1, los diabéticos tipo 2 no son dependientes de la insulina, pero un mal control de la enfermedad podría ocasionar graves consecuencias para la salud.

Por eso en caso de diagnóstico positivo siempre hay que hacer un seguimiento médico periódico además de poner en marcha un plan para un cambio de hábitos de vida.

Causas de la diabetes tipo 2

El primer paso para prevenir la diabetes tipo 2 es conocer sus causas y actuar para evitar entrar en la zona de riesgo. Recuerda que una vez contraída la enfermedad, es incurable, así que cuánto más puedas hacer por prevenirla, mejor.



Aunque hasta hace poco, los riesgos de padecer diabetes tipo 2 sólo aparecían a partir de los 45 ó 50 años (por eso se la conocía como diabetes de la edad adulta o diabetes tardía), cada vez se diagnostican más jóvenes con diabetes mellitus debido principalmente al aumento de los índices de obesidad en la población mundial.

De eso se desprende que el exceso de peso (ni siquiera tiene que llegar al nivel de obesidad), que se define por el aumento del perímetro de la cintura, es una de las principales causas de la enfermedad. Un índice de masa corporal igual o mayor de 25 es un importante factor de riesgo.

La alimentación inadecuada rica en grasas saturadas y poliinsaturadas es otro de los factores determinantes. Estos alimentos son hipercalóricos, que engordan y no proporcionan al organismo los nutrientes necesarios.

El sedentarismo es otra de las causas de la diabetes mellitus tipo 2. El ejercicio diario es fundamental para mantener una buena salud y evitar el exceso de peso corporal. No hacer ejercicio habitualmente puede tener consecuencias muy graves para el organismo.

La presión arterial alta y los niveles elevados de colesterol son otros de los factores de riesgo a tener en cuenta. Controlarlos es básico si se quiere alejar el riesgo de contraer diabetes.

Por tanto, no es el envejecimiento en sí mismo la mayor causa de la enfermedad, -el paso de los años es algo contra lo que no podemos luchar-, sino la forma cómo vivimos esa etapa de nuestras vidas. Con demasiada frecuencia, según nos hacemos mayores, dejamos de hacer ejercicio y descuidamos nuestra alimentación, y es ahí donde podemos y debemos actuar.

Las mujeres que han tenido diabetes gestacional (diabetes durante el embarazo) o que tienen el síndrome de los ovarios poliquísticos, tienen más riesgo de sufrir diabetes mellitus tipo 2, por lo que deben poner especial cuidado en su prevención.

Prevenir la diabetes tipo 2 cambiando nuestros hábitos

Si ya te han diagnosticado la enfermedad cambiar tus hábitos de vida es crucial, pero no debes olvidar que un seguimiento médico permanente es lo mejor para tu salud. Sin embargo si todavía estás a tiempo de prevenirla, entonces es el momento de analizar tu estilo de vida y hacer los cambios oportunos para mantenerte san@.



Aquí tienes algunas medias que puedes tomar de inmediato. Es muy fácil!

Descubre de verdad el riesgo que tienes de contraer diabetes tipo 2. Un análisis médico para conocer tus niveles de colesterol, de azúcar en sangre y tu índice de masa corporal te ayudarán a saber en qué punto te encuentras.

¿Hay antecedentes de diabetes en tu familia? Si los hay entonces cuanto antes empieces a cuidarte y a cultivar hábitos de vida saludable, mejor.

Si tienes sobre peso, bastará con perder entre un 5 y un 10%, para que poco a poco te vayas alejando de la zona de riesgo. No siempre ese porcentaje será suficiente, pero es un buen comienzo. Tener una meta es fundamental, pero si tienes mucho sobre peso, lo mejor es establecer metas de pérdida parciales, así son más fáciles de alcanzar y te mantendrás motivado.

Haz por lo menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada, 5 días a la semana. Un ejercicio moderado es aquel que te requiere esfuerzo pero que te permite mantener una conversación mientras lo realizas. El power walking o caminata de intensidad, es una excelente alternativa.

– Si no estás acostumbrado a hacer ejercicio y te cansas rápido, una buena estrategia es hacer rutinas de 10 minutos 3 veces al día. Caminar rápido, bailar, nadar, montar en bici… lo que más te guste. Si empiezas por pocos minutos poco a poco mejorarás tu resistencia y podrás ir aumentando el tiempo. El objetivo es encontrar la manera de no desanimarte.

Reduce los alimentos con alto contenido en grasa, especialmente grasas saturadas y grasas trans, eso te ayudará a bajar de peso y a tener una alimentación más saludable. Evita todo lo que puedas (mejor si es por completo), los alimentos procesados.

Da prioridad a las frutas y verduras, los vegetales de hoja verde son especialmente recomendables. Elige los cereales integrales de grano entero, mejor que los refinados, ya que aportan más fibra y son más saciantes. Los pescados azules como las sardinas, son ricos en Omega 3, aportan grasas saludables a la dieta y ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

– Si quieres realmente conseguir un cambio en tus hábitos de vida, una buena idea es llevar un registro de lo que comes y de cuánto te mueves cada día. Ponerlo por escrito hará que tomes realmente consciencia de lo que haces y te motivará para continuar mejorando. Constatar los progresos es el mejor aliciente.

Y lo más importante: No intentes hacer todos los cambios a la vez. Es mejor ir poco a poco para que no te cueste demasiado. Si tu estilo de vida es poco saludable, un cambio radical sería insoportable y abandonarías.

Recuerda que si tienes más de 45 años, antecedentes familiares o alguno kilitos de más, es momento de poner manos a la obra. La diabetes tipo 2 no tiene cura y puede ocasionar complicaciones de salud realmente serias, disminuyendo tu esperanza de vida. Nunca es demasiado pronto para pensar en prevenirla.