hacer ejercicio todos los dias rutina diaria de ejercicios fácil

¿Cuántas veces te has hecho el firme propósito de empezar de una buena vez a hacer ejercicio? ¿Cuántas veces has empezado y has jurado que esta vez sí lo convertirías en un hábito? Si eres como la mayoría, la respuesta a estas dos preguntas será “muchas”, y es posible que todavía el ejercicio siga siendo una asignatura pendiente.

Por supuesto todos siempre hemos tenido -y tenemos- una buena razón para no haber cumplido: tengo demasiado trabajo, el día no me alcanza para nada, si dedico tanto tiempo a hacer ejercicio entonces tengo que sacrificar el tiempo con mi familia, al final acabo demasiado cansado, soy demasiado mayor para empezar y, una larga lista de razones que no son más que pretextos, seamos sinceros.



Otra de las causas por las que abandonamos la práctica del ejercicio físico con mayor frecuencia es que resulta demasiado duro y agotador, empezamos de cero poniéndonos objetivos demasiado ambiciosos y por tanto difíciles de cumplir así que terminamos frustrados, diciéndonos que tanto esfuerzo no vale la pena o que ya es tarde para empezar. No hemos sido buenos para el ejercicio cuando jóvenes y no lo vamos a ser de mayores, o ya lo hicimos antes, que era cuando realmente tocaba.

El caso es que incorporar el ejercicio a nuestra rutina diaria debería ser una prioridad en nuestras vidas, especialmente conforme vamos cumpliendo años (lamentablemente lo hacemos justo al revés). Además, la forma como se ha desarrollado nuestro mundo nos ha llevado a realizar cada vez menos trabajos físicos y la mayoría de nosotros pasamos demasiadas horas sentados frente a un escritorio por lo que hacer ejercicio cobra aún más importancia.

¿Cuáles son los beneficios de hacer ejercicio regularmente?

Con toda seguridad has escuchado infinidad de veces lo bueno que es hacer ejercicio, y quizá lo primero que se te venga a la cabeza es que hacer ejercicio es bueno para perder peso y para tener un cuerpo fuerte. Claro que es posible que no necesites perder peso (o no mucho) y no tengas ningún interés en pasarte horas sufriendo en un gimnasio para marcar musculitos –la edad para eso ya se pasó-. Sin embargo esas son sólo dos de las ventajas de hacer ejercicio, hay varias más y son más importantes, especialmente en la medida que nos vamos haciendo mayores:

 
 
  • El ejercicio (especialmente el aeróbico) fortalece el corazón, aumenta su capacidad de resistencia y por tanto disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.
  • Es una excelente manera de mantener controlada la hipertensión arterial y evitar este mal que fácilmente se convierte en crónico.
  • Mantiene las articulaciones, tendones y ligamentos flexibles, lo que facilita el movimiento y disminuye la posibilidad de lesiones.
  • Reduce algunos efectos del envejecimiento, especialmente la artritis y la osteoporosis. De hecho, contrario a lo que se pudiera pensar, hacer ejercicio es doblemente importante para quienes sufren estas enfermedades.
  • El ejercicio no sólo ayuda a controlar el peso gracias a la quema de calorías sino que también ayuda a metabolizar la glucosa contribuyendo a disminuir el riesgo de sufrir diabetes, especialmente del tipo 2 que tiene una mayor incidencia a partir de los 40 años y está directamente ligada a la obesidad. Así que el ejercicio nos ayuda a mantener a raya estos dos problemas.
  • La práctica constante del ejercicio físico no sólo es beneficiosa para el cuerpo ya que otro de sus efectos es que aumenta notablemente la concentración y reduce el deterioro cognitivo porque estimula la neuroregeneración, así que no sólo estarás ejercitando tu cuerpo sino también tu mente.
  • Cuando hacemos ejercicio nuestro cuerpo libera endorfinas, lo que nos hace sentir más relajados, tranquilos y estables. Así que un poco de ejercicio ahuyenta la tristeza, y nos hace un poco más felices.
  • El ejercicio no sólo aumenta la fuerza del cuerpo sino también de la voluntad. Estudios científicos han demostrado que quien se ejercita con regularidad mejora su fuerza de voluntad aplicada a todos los otros aspectos de su vida.
  • Y por supuesto, hacer ejercicio ayuda a dormir mejor. Cuando estamos cansados físicamente caemos más rápido en brazos de Morfeo y tenemos una mejor calidad del sueño. Dormir bien es uno de los factores que ayudan a vivir más y mejor así que todas son ventajas.

Una vez que somos conscientes (y casi todos lo somos) de las ventajas de hacer ejercicio físico de forma regular, la pregunta es cómo conseguirlo de manera definitiva sin volver a caer en el abandono.

La idea es que el ejercicio forme parte de nuestra vida diaria, que sintamos la necesidad de dedicarle un tiempo de forma automática, tal como le dedicamos tiempo a comer o a dormir. Tiene que ser un hábito. Pero además un hábito que nos guste, que disfrutemos y que nos haga sentir bien.

Dicen que para que una conducta se convierta en hábito hay que repetirla de forma continuada por 21 días y que después de eso lo habremos conseguido. Puede que eso funcione a muchas personas, pero yo debo confesar que eso de los 21 días no siempre me resulta, hay cosas que cuestan trabajo y el ejercicio es una de ellas, y por eso en mi caso hacer ejercicio es una decisión consciente que debo tomar cada día porque de lo contrario el cansancio o las ocupaciones pueden ganar fácilmente la batalla.



Recordar lo bien que te sientes después de hacer ejercicio y seguir algunos de los trucos que verás a continuación, puede serte de gran ayuda.

Trucos sencillos para hacer del ejercicio físico un hábito, no importa la edad que tengas

  • Cambia tu enfoque. Muchas veces empezamos a hacer ejercicio poniéndonos objetivos demasiado ambiciosos, como perder muchos kilos en poco tiempo. Al empezar es más efectivo ponerse como objetivo el mantener la constancia en el entrenamiento que en alcanzar alguna meta. Así irás paso a paso, día a día hasta que hacer ejercicio forme parte de tu rutina. El principal objetivo es mantenerte sano.
  • Empieza despacio, especialmente si hace mucho tiempo que no te ejercitas. Con 15 ó 20 minutos al día de ejercicio es más que suficiente (incluso menos si lo necesitas), lo importante es cumplir con el tiempo que te establezcas, tiempo tendrás para ir aumentando. Los primeros días estarás muy cansado pero resiste, verás que cuando tu cuerpo se acostumbre empezarás a sentirte más vital y le cogerás el gustito.
  • Elige ejercicios que sean acordes a tu edad y a tu condición física. No todo vale para todo el mundo, pero seguro que encontrarás rutina que se adapten a tus necesidades.
  • Establece un momento del día invariable para hacer ejercicio, inclúyelo en tu agenda como quien incluye una cita impostergable. Un buen momento puede ser a primera hora de la mañana, quizá puedas levantarte un poco antes enlace interno a madrugar y cumplir con tu rutina antes de que el stress y las preocupaciones del día te compliquen o no puedas hacerlo.
  • Olvida todas las ideas preconcebidas que tienes de lo que significa entrenar. Salir a caminar a paso firme durante 20 minutos es un comienzo fantástico y gratificante, especialmente si consigues hacerlo a primera hora cuando hay más tranquilidad y silencio.
  • Si consigues un compañero de ejercicio todo será más fácil. Hacer ejercicio en compañía ayuda a motivarse mutuamente y es más divertido.
  • Piensa en el ejercicio como un momento de relax, un momento en el que puedes estar tranquilo contigo mismo y con tus pensamientos. Puede ser tu momento privado del día, para relajarte, escuchar música o hacer planes. No te imaginas las geniales ideas que se te pueden ocurrir mientras sudas.
  • En la medida de lo posible varía tu rutina de ejercicios (camina, corre, monta bicicleta, nada o haz ejercicios de peso), al alternar diferentes tipos de deportes no solamente fortalecerás más partes de tu cuerpo sino que correrás menos riesgo de aburrirte.
  • Rétate a ti mismo. Cuando ya estés demasiado cómodo con un ejercicio o con un tiempo de rutina, es momento de ir aumentando. Así incrementarás el tiempo y la resistencia y multiplicarás los beneficios casi sin darte cuenta. Una hora de ejercicio diario puede ser la meta ideal (pero no hay prisa).
  • Con el correr de las semanas te darás cuenta de que estás más sano, de que casi sin pensar te alimentas mejor, estás más relajado y tienes más ánimo para hacer cosas. Eso hará que no quieras abandonar por nada tu costumbre de ejercitarte.
  • A pesar de que la idea es que el ejercicio se convierta en un hábito diario, recuerda que tomarte un día de descanso es importante. Usa ese tiempo que normalmente dedicas al entrenamiento para hacer algo que te guste, así seguirá siendo tu momento especial del día.
  • Regálate pequeñas recompensas cuando cumplas tus metas. Por ejemplo, prométete a ti mismo que si cumples tu rutina de media hora diaria de ejercicio, 6 días a la semana durante 3 semanas, te regalarás ese libro o esos zapatos que te gustaría tener. La sensación de habértelos ganado te motivará todavía más para alcanzar un nuevo reto personal. No hay mejor compromiso que el que adquirimos con nosotros mismos.

En definitiva, no importa la edad que tengas ni si has hecho ejercicio antes o no, lo importante es que siempre es buen momento para empezar y que notarás los beneficios casi de forma inmediata. Hacer ejercicio de forma rutinaria te ayudará a que muchas otras áreas de tu vida sean más fáciles, aunque no lo creas. Sólo necesitas ropa cómoda y unas zapatillas de deporte para empezar, así que no hay razón para postergarlo más. Adelante.

>> Haz click aquí y encuentra todo lo que necesites para empezar