cáncer de mama como detectarlo a tiempo

Si eres mujer y especialmente si ya has entrado en la madurez, estoy segura de que te tomas en serio el tema del cáncer de mama. No se trata de vivir asustadas ni mucho menos, pero es importante que todas seamos conscientes de que una detención a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Los últimos estudios indican que una de cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama a lo largo de su vida. Afortunadamente los adelantos médicos hacen que cada vez se incremente más la tasa de supervivencia (si se detecta en fase inicial puede llegar al 100%). El cáncer de mama ha dejado de ser una enfermedad mortal de necesidad, pero para que sea así, es imprescindible detectarlo a tiempo.

 
 

Por supuesto nada más importante que los controles anuales con el especialista y las mamografías cada vez que sean necesarias, pero a eso hay que sumarle la autoexploración y la observación.

No sé si a ti te pasa, pero para mí la autoexploración no siempre me deja tranquila. Todavía me cuesta diferenciar lo que es normal de lo que no lo es, y en alguna ocasión he creído palpar un bulto extraño que me ha hecho salir corriendo al médico. Felizmente no fue más que un susto, pero me hizo darme cuenta de lo importante que era aprender a hacer correctamente esta exploración casera.

¿Cómo hacer una correcta autoexploración de la mama?

Hacer una buena autoexploración de la mama es un ejercicio que debes incluir en tu rutina una vez al mes. Sólo te llevará sólo 2 ó 3 minutos y será el tiempo mejor invertido en ti misma. El mejor momento para hacer la autoexploración es justo después de haber concluido la menstruación y, si ya has pasado la menopausia, entonces puedes hacerlo en cualquier momento del mes, pero es bueno que te marques una rutina fija, así no se te olvidará.



Acuéstate sobre la cama, pon la mano derecha detrás de tu cabeza y utiliza la mano izquierda para palpar el seno derecho.  Mantén los dedos bien estirados y utiliza las yemas de los dedos para hacer una presión media pero firme, mientras haces movimientos circulares por todo el pecho, desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen y desde la axila hasta el escote.

Asegúrate de palpar todo el seno, desde el pezón hasta la parte exterior del pecho, de arriba a abajo y de derecha a izquierda. Aplica diferentes tipos de presión a tus dedos, leve para palpar la piel y el tejido superficial, media para sentir el tejido medio de la mama y una presión más firme para alcanzar los tejidos más profundos (deberías poder sentir tu caja toráxica).

Cuando hayas terminado con el seno derecho, haz la misma operación con el izquierdo, utilizando la mano derecha.

Repite el mismo procedimiento con ambos senos, pero esta vez de pie o sentada y levantando el brazo del mismo lado de la mama que vayas a explorar. Para terminar, baja los brazos y explora la parte de las axilas. Presiona los pezones y comprueba si sale algo de líquido.

Recuerda que los pechos están llenos de glándulas, eso significa que por su propia naturaleza tienen un carácter nodular. No todos los “bultitos” que creas encontrar son algo fuera de lo normal. Poco a poco, con cada exploración, te irás familiarizando con tus pechos y sabrás más fácilmente identificar lo que es normal de lo que no lo es.



Si durante la autoexploración mamaria detectas algún bulto o hundimiento extraño, la palpación te causa dolor o sale líquido de los pezones, es conveniente que acudas al ginecólogo para que te haga una revisión más exhaustiva. Quizá sea necesaria una ecografía del pecho o una mamografía. Pero, mantén la calma, recuerda que en el 90% de los casos, los bultos suelen ser tumores benignos que tienen tratamiento y que no son cáncer.

La observación, la otra herramienta para detectar el cáncer de mama

No sólo la autoexploración mamaria es importante, sino que también la observación atenta de la apariencia de tus senos, es una manera eficiente de detectar posibles problemas. Hay señales externas que puedes aprender a identificar con facilidad: pezones retraídos, abolladuras, hoyuelos, piel de naranja, fluidos inusuales, venas que sobresalen, cambios en la forma, etc.

Si a la exploración necesitas dedicarle unos minutos exclusivamente, la observación es algo que puedes hacer casi de manera permanente y sin pensarlo mucho, por ejemplo al salir de la ducha.

Sólo ponte frente al espejo con los brazos caídos y gira el tronco a un lado y al otro para comprobar si hay algún bulto, zonas enrojecidas, hundimientos o alguna zona con una textura parecida a la piel de naranja. Luego levanta los brazos y asegúrate de que el contorno de ambos pechos sea igual y que se eleven a la misma altura. Si notas alguna señal fuera de lo normal, lo aconsejable es que consultes con un especialista.



Una manera muy interesante e instructiva de entender mejor lo que buscamos cuando observamos nuestros pechos, la ideó la diseñadora Corrine Beaumont, que hace unos años creó una explicación visual ayudándose de la imagen de 12 limones! Como puedes ver en la imagen de este post, Corrine no pudo haberlo hecho mejor 😉 Una imagen vale más que mil palabras.

Bajo el lema #KnowYourLemons (Conoce tus limones), esta ingeniosa mujer sustituyó los pechos por 12 limones para mostrar de una manera clara y sin “herir la sensibilidad de nadie” los posibles cambios físicos que se pueden apreciar a simple vista y que ayudan a un diagnóstico precoz del cáncer de mama.

Tan sencillo como parece

Como has visto, aprender a detectar el cáncer de mama a tiempo no es tan difícil. Apréndete de memoria esta divertida imagen, compártela con tus amigas, con tus hijas, con tus nietas y asegúrate de reconocer los signos de alarma que debes tener en cuenta.

Realiza autoexploraciones mamarias mensuales y asegúrate de cumplir con tus controles ginecológicos anuales, nunca eres demasiado mayor para dejar de hacerlos. Por ahora no existen tratamientos para prevenir el cáncer de mama (aunque la obesidad, el sedentarismo o la diabetes aumentan el riesgo de padecerlo), así que ten siempre presente que la mejor protección es detectarlo a tiempo.

Y por encima de todo, recuerda que cuidarte y atenderte a ti misma es la mejor manera de mostrarte amor y, que la única forma de poder amar a otros es amándonos a nosotras mismas.