¿Hay algún idioma que te hubiera gustado dominar, por el puro placer de saberlo? No por obligación o necesidad, sino por el simple placer de hablarlo y entenderlo. Quizá porque te suena bien, porque significó algo para ti en el pasado o porque te parece exótico y crees que sería fantástico poder comunicarte en él? Quizá chino, ruso, japonés?

Estoy casi segura de que en algún momento te lo has planteado. Yo debo confesar que hay un par de idiomas que me gustaría saber….

No me refiero al típico “debo aprender este o aquel idioma, si quiero este puesto de trabajo” o “sin el inglés no se va a ningún lado”. Si has aprendido algún idioma extranjero en tu juventud, como una herramienta más para tu desarrollo profesional o laboral, enhorabuena.

Pero, si estás siguiendo este blog, lo más probable es que estés en un momento de tu vida en el que el desarrollo profesional o laboral va cobrando menos importancia, o tienes ya todas las herramientas que necesitabas para el trabajo. Puede que a estas alturas ya no “necesites” ponerte a estudiar.

Pero, qué tal la idea de aprender un idioma sin un motivo o necesidad aparente, por el puro placer de hacerlo. Te preguntas si además de la “utilidad” que el idioma pueda tener en sí mismo, haya más buenas razones que te convenzan de empezar?

Si por un momento has pensado que ya estás demasiado viej@ para aprender algo nuevo, especialmente algo tan complicado, olvida ya esa idea. Te sorprendería ver la cantidad de “viejos” para los que la edad no es ningún problema! Y como los mayores somos cada vez un “mercado” más atractivo, ya muchas escuelas ofrecen cursos de idiomas para adultos o cursos de idiomas para jubilados, algunos incluso en el extranjero!

 
 

Echa un vistazo a estas 10 razones para aprender un idioma nuevo después de los 50 y quizá así te animes a sumergirte en una nueva aventura!

Ventajas de aprender un idioma nuevo en la edad adulta

1. Mejorar la memoria

En estos tiempos en que recurrimos cada vez menos a nuestra memoria y más a dispositivos inteligentes como los teléfonos móviles y ordenadores, para almacenar los datos que antes debíamos memorizar, nuestro cerebro necesita con mayor razón, cosas nuevas que aprender y recordar. Aprender un idioma extranjero te obligará a recordar muchas palabras nuevas así que tu memoria estará ejercitándose de manera permanente. Cada aprendizaje crea nuevas conexiones neuronales, así que sobra decir que el ejercicio mental retrasa el envejecimiento cerebral y sus múltiples consecuencias.

2. Desarrollar la creatividad

Muchas personas creen que ser creativo es algo de jóvenes y que llegada la madurez no sirve o no se puede aprender. Totalmente falso, ser creativo es importante para todos y en todo momento de la vida, principalmente para responder a los problemas cotidianos de manera efectiva. Aprender un idioma en la adultez ayuda a desarrollar más la creatividad, porque nos obliga a ordenar nuestros pensamientos de manera distinta a la habitual, los idiomas no siempre se construyen de la misma manera y al abrir nuestra mente a nuevas formas idiomáticas, también estamos aprendiendo a ver la vida desde otros ángulos, sin darnos cuenta.

3. Tener un motivo para arreglarte y salir

En demasiadas ocasiones, llegada la vejez, se pierde la ilusión y la motivación por la vida, más aún cuando los hijos se han marchado de casa y hemos puesto fin a nuestra etapa laboral. En ese momento puede ser demasiado fácil caer en la tentación de pasar días enteros en casa, sin ganas de arreglarse y de salir. Al aprender un idioma, asistiendo a clases por lo menos una o dos veces por semana, nos vemos forzados a adoptar la sana rutina de salir a la calle y de cuidar nuestra imagen personal.  Este “deber” autoimpuesto de asistir a clases, puede convertirse en nuestro mejor aliado, especialmente a partir de cierta edad.



4. Hacer nuevas amistades

Con el paso de los años nuestros círculos personales cada vez son más pequeños y es cada vez más difícil conocer gente nueva y construir nuevas amistades. Por eso, iniciar una actividad como aprender un nuevo idioma, puede ser una excelente manera de conocer otras personas, con las que además compartirás un interés común. Y aunque puedes elegir inscribirte en un curso de idiomas para adultos, no tienes por qué hacerlo. Compartir clase con compañeros mucho más jóvenes puede tener muchas ventajas. Seguro que te contagiarán su energía, te ayudarán a “estar al día” con los cambios del mundo y tú, por tu parte, también tendrás mucho que aportarles.

5. Viajar sin necesidad de ayuda para comunicarte

¿No te parecería maravilloso viajar a ese país donde se habla ese nuevo idioma y poder comunicarte sin problemas? Estudia japonés y regálate un viaje a Japón cuando te consideres un poco preparado, o estudia ruso y disfruta de los impresionantes museos de San Petesburgo, sin necesidad de guías o traductores. No tienes que dominar el nuevo idioma a la perfección para disfrutar de las ventajas de conocerlo un poco. Y si te atreves un poco más, por qué no estudiar ese idioma en el extranjero? Pasa unos meses en un país donde tu idioma elegido sea el idioma local y sumérgete de lleno en una nueva cultura!!

6. Aprender sobre el mundo de primera mano

Leer noticias, ver programas de televisión, escuchar música o disfrutar de un libro en su idioma original, te acercará a un mundo nuevo, directamente y sin intermediarios. Aprender un nuevo idioma en la edad adulta, te permitirá descubrir culturas diferentes, relacionarte con la gente local por ti mismo y enriquecer tu conocimiento sobre el mundo.

7. Aumentar la confianza en ti mism@

Con el paso de los años, muchas personas pierden la confianza en sí mismas. Creen que ya no tienen la energía o la capacidad mental de la juventud y se van relegando a un segundo plano. Atreverte a estudiar un idioma sin una razón aparente y comprobar que poco a poco vas aprendiendo cosas nuevas, te devolverá la confianza en ti y en tus capacidades. Cada logro, por pequeño que parezca, te mantendrá motivad@.



8. Evitar la depresión

Uno de los peores males de la vejez es la depresión. La depresión llega como resultado de múltiples factores, pero muchas veces (aunque nos cueste admitirlo en voz alta) lo que subyace es un sentimiento de “inutilidad”. Nos hacemos mayores y “dejamos de ser indispensables”…. Los hijos se han ido de casa, el trabajo ya no es el motor principal de nuestro día a día, no parece haber buenas razones para levantarnos por las mañanas. En ese momento de nuestra vida, es fundamental llenar nuestros días de pequeños retos, motivaciones y logros, por eso aprender un idioma nuevo en la edad adulta es un excelente antídoto contra la depresión.

9. Divertirte

A lo largo de nuestra vida hacemos cientos de cosas por obligación. Adquirimos conocimientos que se supone nos serán imprescindibles para vivir y trabajar. No importa si ese aprendizaje nos gusta o no (quien no ha aprendido algo por obligación), “tenemos” que hacerlo. Sin embargo, aprender un idioma extranjero pasado el ecuador de nuestra vida, por el simple placer de hacerlo, puede ser una de las experiencias más divertidas. Libres de la presión de “aprobar”, el ritmo de aprendizaje lo marcamos nosotros, ya no hay padres o maestros a los que rendirles cuenta. No importa si conseguimos dominar el nuevo idioma en 1, 5 o 10 años, no lo necesitamos con urgencia, podemos permitirnos disfrutar del proceso, como nunca antes.

10. Para sorprender a los amigos de tu generación que creen que ya están “viejos” para aprender

Imagina la cara que pondrán tus amigos, cuando les digas que estás estudiando chino! No podrán creérselo! Si ellos se consideran “demasiado viej@s” no saben lo que se pierden. Tú no estás dispuest@ a dejarte vencer por los años. Quizá al verte, alguno se atreva a seguir tu ejemplo! Porque NUNCA es demasiado tarde!